En el caso más elemental puede efectuarse una filtración sin un acondicionamiento previo del agua, si solamente se pretende reducir su contenido en sustancias en suspensión.

Para asegurar una buena filtración, el filtro debe reunir unas condiciones que se ajusten a las características técnicas existentes en cada caso.

No existe un filtro universal; es preciso adaptarlos a cada uno de los problemas que se plantean.
 
 
 
Los equipos de descalcificación a los que nos referimos están basados en el intercambio iónico.

Es preciso realizar un estudio personalizado, en cada caso, en base a las necesidades existentes y a las características del agua a tratar.

En este caso tampoco existe un descalcificador universal. La existencia de equipos de características totalmente diferentes, como son los equipos cronométricos frente a los volumétricos, los de una columna o los duplex, los de válvula en cabeza o los motados con válvulas de diafragma, son una prueba evidente de la necesidad de un estudio previo.
 
 
 
Es posible que en determinados casos se requiera un agua de aporte muy pura o, simplemente, que el agua de aporte de que se dispone no sea apropiada para el proceso de fabricación a que va destinada por tener una salinidad muy elevada. En estos casos es preciso recurrir a ciertos sistemas de alto nivel; estamos hablando de la ósmosis inversa.
Para diseñar el equipo a instalar en cada caso, se hace imprescindible disponer de una analítica de agua muy completa que proporcione toda la información necesaria, así como volúmenes, caudales, etc.